Sobre mí
Mi historia
No empecé a entrenar porque quisiera tener un gran físico. Empecé porque durante muchos años sentí que estaba perdiendo el control de mi propia vida.
01 — El bucle
Tuve una infancia muy buena, pero al crecer empecé a sentirme perdido. No entendía por qué estudiaba, por qué hacía las cosas ni hacia dónde iba. Poco a poco empecé a refugiarme en hábitos que me hacían sentir bien durante un rato, pero mal al terminar el día: fumaba, bebía, pasaba horas jugando a videojuegos, haciendo scroll en el móvil, viendo pornografía y comiendo mal. Cada una de esas cosas me daba un alivio momentáneo, pero cuando me quedaba solo conmigo mismo aparecía la misma sensación de vacío.
Intenté cambiar muchas veces. Cada domingo me prometía que el lunes sería diferente, y muchas veces acababa repitiendo el mismo ciclo.
02 — El físico como escudo
Empecé a entrenar y a mejorar mi físico. Dejé algunos malos hábitos y pensé que por fin estaba cambiando. Sin embargo, con el tiempo entendí que seguía buscando validación. Quería que la gente me viera fuerte porque durante años me había sentido pequeño, rechazado e insuficiente. Construí un físico para demostrar algo a los demás, no para estar en paz conmigo mismo.
03 — El cambio real
El verdadero cambio llegó mucho después. Con 24 años empecé la carrera de CAFYD (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte), viniendo de ser un mal estudiante durante toda mi vida — me costaba concentrarme, estudiar y mantener cualquier hábito durante mucho tiempo. Justo antes de empezar la universidad tuve uno de los peores momentos de mi vida, y sentí que si no cambiaba en ese instante, probablemente seguiría atrapado en el mismo bucle durante muchos años más.
A partir de ahí dejé de buscar cambios rápidos y empecé a aceptar la incomodidad. Al principio no podía leer más de dos frases seguidas. Me costaba estudiar. Me costaba estar solo conmigo mismo. Poco a poco entendí que el problema nunca habían sido solo los porros, el móvil o los videojuegos — todos eran formas distintas de escapar de mí mismo.
El entrenamiento, la nutrición y los buenos hábitos dejaron de ser herramientas para impresionar a los demás y empezaron a convertirse en herramientas para recuperar el control de mi vida.
Simplemente soy una persona que un día dejó de huir de sí misma y empezó a recorrer un camino diferente.
04 — Por qué hago esto
No hay un momento único que explique por qué quiero ayudar a otros — no puedo señalar el instante exacto. Es algo que se ha repetido muchas veces, en conversaciones pequeñas: alguien me cuenta que algo que le dije le sirvió, y cada vez siento lo mismo. Me siento lleno, completo. No sabría decir cuál fue la primera vez, pero sé que se ha repetido lo suficiente como para no tener dudas de que esto es lo mío.
No quiero prometer una vida perfecta. Quiero demostrar que cambiar es posible — porque yo lo he vivido, no porque lo haya leído en algún sitio. El entrenamiento, la nutrición y los hábitos pueden ser mucho más que una forma de cambiar tu cuerpo. Pueden ser el comienzo de una vida distinta.
05 — Mi promesa
Nunca te prometeré que será fácil. Siempre intentaré darte herramientas reales para avanzar.
No he llegado a la meta — sigo en el camino, igual que tú. Esto no habla desde arriba. Habla desde alguien que va un poco más adelante, no desde alguien que ya llegó.